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Sep
19

Dr. José Manuel Moreno Villares. Pediatra. Unidad de Nutrición Clínica. Hospital Universitario 12 de Octubre.

Pan para cada día en la alimentación infantil

Un 40% de las enfermedades crónicas en la edad adulta son consecuencia de una alimentación inadecuada. Por eso, es de vital importancia adquirir hábitos dietéticos saludables desde los primeros años de vida, como una forma de prevenir su aparición. De que sigamos una dieta equilibrada junto a una actividad física suficiente  va a depender en buena medida nuestra salud actual y futura. Las consecuencias de abandonar este camino son evidentes: un aumento notable de la obesidad infanto-juvenil y de las enfermedades relacionadas (hipertensión, hiperlipemia, etc.)
La dieta de nuestros niños y jóvenes tiene, en general, un exceso de grasas y proteínas y una deficiencia en hidratos de carbono. El modelo dietético mediterráneo se caracteriza, entre otros, por un alto consumo de frutas, verduras y cereales. Dentro del grupo de los cereales, el pan constituye la parte más importante. Sin embargo, durante los últimos años se ha producido un abandono progresivo de ciertos alimentos básicos considerados de “poco prestigio” entre la población (patatas, pan, leguminosas), en favor de otros más elaborados y transformados. Estos alimentos pertenecen generalmente al grupo de los hidratos de carbono, sin conceder demasiado valor al hecho de que aproximadamente el 50% de la energía diaria que necesitamos debe proceder de alimentos ricos precisamente en esos hidratos de carbono.
La incorporación del pan en las distintas comidas del día se ha mostrado como una forma eficaz de corregir ese desequilibrio. Pan hemos comido siempre desde niños y se asocia fácilmente la imagen de un buen bocadillo con niños creciendo sanos. Es un alimento energético, que proporciona alrededor de 250 kcal cada 100 gramos y 7 a 10 gramos de proteínas. El pan no contiene colesterol y su contenido en grasa es muy pequeño. Proporciona además fibra, sobre todo en los panes integrales, Además es fuente de algunos minerales como hierro y zinc y vitaminas, sobre todo del grupo B.

Recuperar el hábito de consumir pan de forma regular puede contribuir de una forma notable a mejorar la alimentación de nuestros niños y adolescentes

El pan, que se complementa muy bien con otros alimentos, puede satisfacer una parte importante de las necesidades diarias de nutrientes. Debe consumirse en todas las comidas para conseguir la proporción adecuada de hidratos de carbono de una dieta equilibrada. Para los niños y jóvenes se recomienda que consuman de cuatro a seis raciones diarias de hidratos de carbono, entre ellos el pan, distribuidas en todas las comidas (una ración de pan varía entre 25 y 40 gramos, según la edad del niño). Pero es sobre todo en los desayunos y en las meriendas donde el pan tiene un papel más relevante.
Sólo entre el 55 y el 65% de los escolares españoles desayunan de forma habitual y menos del 40% incluyen en el desayuno cereales o pan. ¿Qué razones esgrimen para no desayunar? La falta de tiempo, el acceso fácil a productos manufacturados y el desayunar solos.
Desayunar es una buena estrategia para disminuir el riesgo de obesidad.  También se sabe que no desayunar interfiere con el aprendizaje y el conocimiento. Aquellos niños que incluyen pan o similares en el desayuno tienen una mejor atención inmediata y mejor memoria a corto plazo (“Desayuna y aprueba…prueba a desayunar”).
Un desayuno completo debería incluir un lácteo, cereales o pan (preferiblemente integral) y fruta fresca o zumo natural. Para que además de completo sea ideal, es preferible hacerlo en familia.
La merienda debe proporcionar alrededor del 15% de las necesidades diarias de energía. Los bocadillos para la merienda son –o solían ser– una de las formas más comunes del consumo de pan. La merienda no debe ser esa comida olvidada. Más ahora cuando tras una larga jornada escolar muchos niños acuden a actividades extraescolares. El pan no puede faltar en la alimentación del niño y del joven  deportista. Lamentablemente hemos visto en los últimos 30 años como ha cambiado la composición de la merienda: sólo la mitad de los niños meriendan bocadillos, que han sido sustituidos por bebidas lácteas, zumos industriales o productos de repostería.
El pan común se emplea frecuentemente como acompañamiento de otros platos en las comidas principales (comida y cena). Entre una y dos raciones de pan en cada una de las dos principales comidas parece una cantidad aconsejable para nuestros niños y jóvenes.
Recuperar el hábito de consumir pan de forma regular puede contribuir de una forma notable a mejorar la alimentación de nuestros niños y adolescentes.